lunes, 21 de octubre de 2013

La escuela de dragones

Zog
Texto: Julia Donaldson
Ilustraciones: Axel Scheffler
Alison Green Books, Londres, 2010.



Sí, estoy tan loca como para leerles libros en inglés a mis hijas que todavía no hablan inglés. Y me diréis, con toda la razón del mundo, tendrías más éxito -y probablemente te saldría más barato- si las apuntaras a una academia de inglés. Además, en Ampuero hay una muy, muy buena academia de inglés. Cierto, si mi objetivo fuera que aprendieran inglés. Pero nada más lejos de mi intención. Que si sucede, oye, eso que han ganado, pero no van por ahí los tiros. El caso es que a menudo me encuentro con libros estupendos, con ilustraciones de quitar el aliento, pero con traducciones imposibles. Y acostumbrada ya a aquello de que Traduttore traditore muchas veces opto directamente por la versión original. En el caso del inglés y del francés, se entiende, que tampoco me dan las neuronas para mucho más.

A Julia Donaldson y Axel Scheffler probablemente ya los conoceréis, son los creadores de obras maestras como The gruffalo. Coloridos y graciosos dibujos iluminan el mundo de Julia Donaldson. La verdad, soy fan total de Donaldson desde hace tiempo. Y también lo son mis cachorrillas. Sus cuentos son brillantes, lo mires por dónde lo mires. Reflejan valores muy positivos entre rimas y chistes (Room on the broom! Cómo me gusta Room on the broom). Y es esto de las rimas, sobre todo, lo que me lleva a leer libros en inglés a mis hijas. Los cuentos tienen una musicalidad inmejorable, de modo que se los leo a Alana y a Vida primero en español y cuando ya conocen la historia son ellas mismas quienes piden que les recite el original, porque son cuentos "como canciones". 

Pero es que la historia de Zog... ¡Puf, la historia de Zog! Me encanta. Tenéis que leerla, de verdad. Si os gustan los anticuentos, los experimentos de dar la vuelta a cuentos clásicos o de reformular las relaciones de género en los cuentos de hadas Zog os va a parecer fascinante. No un panfleto, no un argumentario: un cuento redondo. Una escuela de dragones, una princesa auxiliadora y un príncipe salvador que se convertirán en... ¡Doctores voladores!

Sed felices. Practicad el apoyo mutuo, aprendamos todos a respetar las vocaciones y las decisiones ajenas.

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