jueves, 11 de abril de 2013

Julia y el tío molón

El tío Paco y el jersey verde.
El tío Paco y la nieve.
El tío Paco y el miedo.
De Ricardo Alcántara y Sebastià Serra (ilustrador), editorial Combel, 2006.
 

Lo confieso: no me gustan los libros sabelotodo. Odio que los cuentos se conviertan en un manual y más todavía si es un manual para padres. No puedo con ello. Salvo honrosas excepciones detesto las "guías para padres" de la última página*. ¿Y qué decir de esas historias idílicas que no buscan entretener ni compartir ningún sentimiento, sino sólo aleccionar a los buenos padres (sobre todo a las "ignorantes" madres) y sermonear a los rebeldes niños inquietos (adviértase el pleonasmo)? Si estuviera aquí mi amiga Bea seguramente estaríamos de acuerdo en que infantilizan a las madres. Aunque lo cierto es que la balanza del absurdo se equilibra con el tratamiento paternalista que se da a los niños y a las niñas. Pero toda regla tiene su excepción y en esta casa no somos amigos de ortodoxias. La colección del Tío Paco de la editorial Combel sólo tiene un error grave: que cuenta únicamente con tres volúmenes. 

Los cuentos se plantean en tres tiempos, con una presentación, que anuncia el conflicto entre Julia -la sobrina de Paco, de cuatro años- y sus padres. En la famosa última página se nos explica lo normales que son estas conductas en los niños de cuatro años (algo así como pasividad, terquedad y miedo) y cómo se pueden atajar aunque me gustaría hacer constar aquí que estas cuestiones, como los buenos juegos, son aptas para 4-99 años. En un segundo momento el tío Paco actúa resolviendo la situación, con creatividad y mano izquierda. El hombre de la gorra y de la chaqueta verde sabe bien lo que es contemporizar desde la barricada de una sonrisa preciosa. Al final del cuento el problema se ha esfumado ya y Julia y el tío Paco comparten un instante de ternura. 



Estoy por formar un club de fans del tío Paco, para qué os voy a engañar. No sólo por su forma respetuosa y comprensiva de tratar a Julia** sino también, y sobre todo, por el buen hacer de Sebastià Serra. ¡Qué expresividad! ¡Qué rostros! ¡Qué gestos! Son ilustraciones simpáticas, con buenos detalles pero sin perder de vista la profundidad del lenguaje no verbal de los personajes. Hasta aquí, a mí me ha convencido. Si a eso le unimos texturas en los libros (terciopelo, brillantina...) ya tenemos un caballo ganador en esta casa. Puede parecer ridículo salido de la boca de un adulto, pero en no pocas ocasiones se echan de menos estas posibilidades de interacción con una historia en los libros "para mayores".


No voy a decir que sean nuestras historias favoritas pero desde luego se han ganado un lugar en este blog. Me sorprende -y me inquieta al mismo tiempo- el bajo precio de estos libros. Me consta el trabajo, el tiempo perdido y el sacrificio que supone publicar un libro. Sinceramente, creo que hemos pagado poco por ellos. Dan lo que ofrecen... Y un poco más. Si necesitáis hacer un buen regalo por un precio muy bajo son una excelente opción. No desmerecen.

¡Sed felices! Y prometedme que nunca, nunca juzgaréis un libro por su precio.

* De vuelta a la entrada sobre Trace Moroney, mi subconsciente obvió sin más el tema de las guías. Aprovecho para comentarlo aquí: sí, traen unas "utilísimas" guías para padres.

** Leamos con cautela... Me encanta la frase de la madre de Julia en El tío Paco y el jersey verde: "-Te guste o no, lo tendrás que usar igual -le avirtió su madre, tratando de poner límite al genio de la niña". Así somos demasiadas veces los adultos. Me gusta la crítica que encierra ese reflejo. 

Nos caen simpáticos los tíos Pacos que, como en un juego, guían a Julia con cariño. Pero... ¿Para cuándo un cuento en el que mamá haga partícipe a Julia de algunas de estas pequeñas decisiones que le afectan u otro en el que donde vemos genio encontremos convicción o se alce el simple respeto? ¿Para cuándo un Julia y su jersey rojo? Con ilustraciones de Sebastià Serra, por supuesto.

*** El tío Paco y el miedo es un buen cuento para quien necesite materiales para la coeducación. Tanto en sus primeras frases, como en sus primeras ilustraciones.

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