martes, 2 de abril de 2013

El gran concurso de las risas

El gran concurso de la caca.
Autor: Guido van Genechten
Colección Libros de cartón. SM
Año: 2012.

Mamá tiene un gusto raro. No le gustan los cuentos de reyes, ni de princesas. No le gustan los cuentos que, simplemente, se cuentan. No, no le gustan. Siempre con preguntas. "¿Y qué opináis de que el rey haga/diga/piense...?". "¿Y por qué creéis que la niña tenía miedo del lobo? ¿Qué creéis que habría hecho Caperucito en su lugar?". "Vale, no os convence el final del cuento. ¿Cómo terminaría si lo esribierais vosotras?". Y así hasta el infinito. Como haya hadas: intratable. Si salen brujas: malo. Como no le gusten las ilustraciones... Bueno, entonces ni lo intentamos. Y es que mamá tiene un gusto raro.

Mira, nos pasa con ese libro nuevo que a nosotras nos encanta: El gran concurso de la caca. Y lo peor es que lo eligió ella (nosotras queríamos El gran libro del amor, pero no lo tenían). Cacas más animales: perfecto. ¿Qué más se puede pedir? Pero... Ya estaba ahí el león con su corona desde las primeras líneas. 


La historia es simple y muy divertida. El rey Pedorro I (¡Pedorro! Ji, ji, ji) convoca en su reino un concurso de caca todos los años. Cada animal presenta sus propias cacas de la forma más original y espectacular posible. Hasta aquí todo bien. Después de disfrutar viendo el trabajo de cada uno de los participantes -todos distintos y todos acertados, algunos individuales y otros por equipos- se elige a la ganadora. 

Cada página es más tronchante que la anterior. ¡Cacas! ¡Son cacas! Genial. Uno de nuestros libros preferidos. Muy bueno. Los vecinos seguro que saben cuándo lo estamos contando por las sonoras carcajadas. Pero es que no hay manera de que nos deje leerlo sin molestar. Que ya, que ya sabemos que es interesante ver que al final sea la hormiga, con sus diminutas cagarrutas, la que gane el concurso. Que sí, que a veces las cosas más bonitas están en el lugar más insospechado. Escondidas donde no se pueden encontrar si no te aventuras a buscarlas. Que tanto grandes como pequeños somos compatibles y que todos tenemos algo diferente y bueno que aportar. Que todo eso ya lo sabemos. Que la que no te enteras eres tú, mamá, que el cuento no va de todo eso. El cuento va de CACAS (ji, ji, ji).

¿Y no podrá disfrutar sin más del libro, como el resto de la familia? Rara, definitivamente nuestra mamá es muy rara.

(¡Sed felices!) 

* No sabemos bien si a mamá le ha gustado el cuento. Puede ser que no esté preparada todavía para cuentos de cacas. Seguiremos intentándolo.

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