jueves, 21 de marzo de 2013

Un cuento tan grande


Un amor tan grande, de Raquel Díaz Reguera.

ItsImagical, 2011 (Imaginarium, a partir de 3 años)






No puedo recordar la cantidad de veces que hemos contado este cuento. A razón de dos o tres por noche y alguna que otra por la tarde. Nadie se puede imaginar que un libro de sólo 30 hojas dé tanto juego. ¡Y eso que, estrictamente hablando, sólo tiene dos o tres frases! Pero lo tiene todo. Unas ilustraciones vibrantes, que con el mismo dibujo reflejan texturas y sensaciones no visuales. Un mundo de cocodrilos, de gigantes, de avestruces, de elefantes con sombrero, de ballenas barrigudas, de nubes juguetonas, de arcoíris nocturnos, de soles resplandecientes, de lunas besuconas, de toda una Tierra y de... Lo más pequeño y más importante. El corazón de mi mamá. El único lugar en el que cabe el amor con el que ella nos quiere.



Al igual que comentábamos en otra entrada, se agradecen los libros escritos en mayúsculas, geniales para que Vida se vaya lanzando a la piscina. Pero no es eso lo único que comparten la autora y mis hijas. Las letras -cada letra- están coloreadas con distintos colores. Sólo con eso ya se ha ganado dos fans. No obstante, es evidente que no hablaríamos del libro sólo por las letras de colores. Es un cuento tierno de la primera a la última página. Alana y Vida insisten en que escriba que es "cariñoso". Y no les falta razón. El amor no sólo está en el título, impregna todas las páginas.



No os engañéis por el tamaño. Es muy difícil contarlo dedicándole menos de media hora. Se empieza hablando de las mariposas, se continua jugando con la mímica y a que el cocodrilo te come, lo siguiente es tener unos corifeos por detrás diciendo "no cabe, no, no cabe", nos dormimos con el arcoíris, los besos vuelan de mejilla en mejilla con la luna, buscamos España en la Tierra que nos mira, tan azul, y terminamos con múltiples palmadas en mi pecho y un abrazo grupal. Eso no lo consigue cualquier cuento. Éste lo hace de forma natural, casi lógica. Da un gusto tremendo ver que hay personas que se desmarcan de los clásicos libros de palabras e imágenes, de vacas que mugen, de perros que ladran, de camiones de bomberos, de hormigoneras, de lavarse los dientes y ponerse el pijama. Es un inmenso placer descubrir a escritoras valientes que se atreven con el más duro de los públicos: los niños menores de cuatro años. Y que lo hacen con el éxito con el que lo hace Raquel Díaz. 



Un pequeño libro para niños del mismo tamaño. Apasionados, amados, inteligentes, ocurrentes. Un libro para niños y para niñas. Y para niñas y para niños (preciosa, preciosa portada) ¡Un hurra por Raquel Díaz Reguera!



¡Sed felices!

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