domingo, 3 de marzo de 2013

Los niños y los libros

Hace muchos años que tengo la costumbre de regalar libros. Da igual la ocasión, la excusa o la persona. Mis regalos, casi en la totalidad de los casos, son libros. Creo que todo comenzó cuando comprendí que la gente no apreciaba las cosas que le regalaba. Un sentimiento a medio camino entre el despecho y la indiferencia más absoluta me hizo tomar esta resolución. ¿Cómo a los demás podían no gustarles mis regalos? Bueno, de acuerdo, acepto que tengo un carácter y unas ocurrencias un tanto peculiares pero... Pero nada, yo sólo regalo libros. Punto. Evidente, predecible, sabido y conocido: li-bros. 

Regalar libros tiene muchas ventajas. Nadie se atreve a decir que no a un libro. Es más fácil que un libro no deseado acabe en un estante de casa de un amigo que no un perfume o una prenda de ropa. Entonces te pedirían el ticket. Pero con un libro no, nadie te lo pide. Podréis pensar que un libro cogiendo polvo en una balda vacía, solitario y aburrido, convierte el regalo en un absurdo total. Nada más lejos de la realidad. Esas baldas vacías son como escaparates de librerías de viejo para cualquier lector en potencia. ¡Cuántos libros habrán llegado a mis manos de esa manera (pero esa es otra historia)!

Lo que quería compartir con vosotros, lo que realmente motiva este blog, es que la fórmula regalo=libro se convierte en un axioma cuando una tiene hijos (en mi caso, hijas). Lejos de lo que pueda decir la tradición oral (léase: el resto de los adultos a mi alrededor) a los niños les encanta que les regalen libros. ¿Cómo que les encanta? ¡Les fascina! Nunca he encontrado a nadie que los reciba con una mayor sonrisa. Pero esta afirmación tiene truco, claro está. Hay que saber elegir bien el libro que corresponde a cada persona. La cosa se vuelve considerablemente dificil cuando llevas más de quince años de celebraciones con ella pero eso no es lo que nos ocupa ahora. Los niños son una especie superior. Cada libro es un reto, cada sonrisa es un reto y merece la pena devanarse los sesos por conseguirla. De eso quiere tratar este blog. De sonrisas y de niños. Y de libros, por supuesto. De libros comprados, de libros regalados, de libros prestados, compartidos, leídos o imaginados, contados a oscuras o entre murmullos, a pleno sol, en voz baja o a coro. Éste es el rincón de los libros que compartimos cuatro personas. Las que conforman mi pequeña familia: Vida, Alana, Guille y yo. 

Baste esto por ahora. Espero que disfrutéis con nuestro particular viaje por la literatura "infantil". Regalar libros está muy bien, pero hay algo todavía mejor: visitar la biblioteca (quizás hablemos de ello muy pronto). Llevad a vuestros hijos a la biblioteca. Llevad a vuestros padres, a vuestros amigos, parejas o vecinos a la biblioteca. Es un lugar mágico. Contiene todo el universo. Y, de momento, es gratis (o casi gratis).

¡Sed felices!

2 comentarios:

  1. Me mola mucho compañera revolucionaria, le voy a dar difusión entre las amistades.

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    1. Gracias, gracias compañero municipalista. Con la cantera que se está haciendo estoy segura de que os servirá, al menos, de un poquito.

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