miércoles, 27 de marzo de 2013

¿Literatura infantil?

El diente, el calcetín y el perro astronauta.
Antonio Lozano (texto) y Birte Müller (ilustraciones).
Trampantojo, Editorial Thule, Barcelona, 2006.




Los que me conocéis sabéis que me incomoda mucho el concepto de Literatura infantil. Entiendo que las categorías son muy útiles -sobre todo en el ámbito teórico- pero a mí me pesa demasiado esta etiqueta. Y mucho más cuando se utiliza al mismo tiempo como un cajón de sastre y como un compartimento estanco. Me niego. Renuncio a tener una biblioteca correctamente organizada, abandono todas mis ínfulas de intelectualidad (¿Qué narices será eso? Con perdón del gran Paul Aubert): confieso que hace más de veinte años que sigo a Jordi Sierra i Fabra. 

Afirmar que existen libros "para niños" -obviando eso que algunos llaman libros y que de tales sólo tienen las hojas y las tapas y que, desde luego, no recomiendo en absoluto ni para niños ni para nadie. Volvemos a lo que comentábamos en la anterior entrada- es algo tremendamente arriesgado. No os preocupéis, volveré a la carga con este tema en posteriores comentarios. Ahora lo que quería hacer es presentaros un cuento. Un CUENTO, con mayúsculas. Una historia de amor, de vocación y de superación como pocas. Con un marco surrealista que me tiene encantada. Y unas ilustraciones -¡Ahhh, las ilustraciones!- simpáticas, divertidas, inteligentes, atractivas y, más difícil todavía, completamente coherentes con el texto.

La historia de Maya y Otto (el proyecto cuenta con la iniciativa del Goethe-Institut de Barcelona, entre otros) es la de un amor que comienza en la infancia y que se va forjando a través de una serie de casualidades en las que juega un papel estrella el perro de Otto. El libro crea un ambiente único desde su comienzo. Otto y Maya van creciendo por sus páginas como entre sueños y fantasía. Creciendo y conociéndose. De forma paralela descubrimos al perro de Otto, que con mucho estudio y trabajo logrará su sueño de ser astronauta. 

Ahora viene la explicación a la introducción con la que os he aburrido. Compré este libro engañada por una indicación de la librería (aparte de enamorada de los "dibujitos", como dice Alana). Era, sin lugar a dudas, un cuento para niños. Pues bien. En casa yo tengo dos niñas y ni les ha gustado, ni le han terminado de coger el sentido. Pero el caso es que a mí me ha gustado. Y mucho. Cuando digo mucho quiero decir mucho, mucho. No quiero empezar un debate sobre la capacidad de pensamiento abstracto, ni sobre el haz de significados del eje sintagmático (qué mañanas aquellas en Historia del Arte con Quindós...). Tampoco estoy como para debatir sobre gustos que, al contrario de lo que reza el dicho, hay mucho y bueno escrito sobre ello. Permitidme sólo que diga una cosa sobre las recomendaciones de libreros y editores: la indicación "a partir de x años" no es una advertencia que nos señala un límite de edad, ni tan siquiera una edad recomendada. Es sólo una invitación calurosa. ¡Pasen y vean! Todos, pasen y lean.

¡Sed felices (y nunca os avergoncéis del libro que tenéis entre manos, le pese a quien le pese)!

* El diente, el calcetín y el perro astronauta: una obra de arte.
** Si estáis buscando cuentos para trabajar sobre coeducación yo le daría una oportunidad a éste.

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